En el último año y medio, las entidades han realizado una fuerte apuesta por las hipotecas a tipo fijo abaratando drásticamente el interés que aplican: han pasado del 4 ó 5%, a un interés medio del 2,49%, que incluso baja al 1,96% de media en las ofertas para los plazos más cortos (10 años).

Esta mejora en las condiciones de las hipotecas fijas ha provocado que su contratación se disparara en el último año: se ha pasado de un 6,8%, a junio de 2015, al 23,4% en junio de 2016, lo que supone un incremento del 244%.

Curiosamente, este cambio de tendencia a favor de las hipotecas fijas se produce en un contexto especialmente favorable para quienes opten por ofertas de interés variable, al estar el euríbor en niveles mínimos y haber encadenado ocho meses consecutivos en negativo. En este contexto, un consumidor que contratara actualmente una hipoteca fija tendría que pagar, de media, 33.731,38 euros en concepto de intereses, un 5,95% más de los 31.838,30 euros que tendría que pagar si optara por una a tipo variable.

Al elegir entre una hipoteca fija o una variable hay considerar dos cosas:

  • Primero, que el interés a tipo fijo cambia en función del plazo de devolución elegido (de media, oscila entre el 1,96% de las hipotecas a 10 años y el 2,57% de las hipotecas a 30 años), por lo que es la opción más ventajosa para quienes puedan saldar su deuda en poco tiempo.
  • Segundo, que, pese a que los bajos niveles del euríbor favorecen a las hipotecas de tipo variable, el 64% de este tipo de ofertas impone una barrera que impide que el consumidor se beneficie de esta circunstancia: se trata del interés fijo de salida, que se sitúa, de media, en el 1,76%, y se aplica durante un promedio de 15 meses.

En cuanto a las comisiones iniciales, las hipotecas fijas cobran comisiones superiores a las variables y lo hacen con más frecuencia. La comisión por amortización anticipada total o parcial, está a tipos similares en ambos tipos de hipoteca. Y respecto de la vinculación exigida, ambos tipos de hipotecas exigen, de media, la contratación de cuatro productos extras para mejorar las condiciones de financiación.

Entonces, ¿cuándo saldría más barata una hipoteca fija que una variable? Cuando aplique un tipo de interés del 2,36% y a un plazo de devolución de 22 años. En esta situación, un consumidor tendría que abonar 31.833,59 euros en intereses, un 0,01% menos que con la media de las hipotecas a tipo variable.